
Bitácoras de un nuevo empleo (II)
La actividad predilecta por muchos al llegar a la oficina cada día, es sin duda irse al rincón de la cafetera y tomarse unos minutos para conversar con sus compañeros de trabajo sobre cualquier cosa, sin embargo, ¿que tan variados en temas podemos llegar a ser?.
Es curioso como cada minuto que pasamos fuera de la oficina puede definir nuestra conversación cada día, veamos el caso mas simple:
Salimos a las 7:30 am de casa, tomamos nuestro carro y vamos rumbo a la oficina, en la autopista siempre conseguiremos algún choque matutino, o ¿porque no?, las benditas colas de siempre, esto es algo que veremos cada día, de lunes a viernes, pero SIEMPRE sera tema de conversación junto la cafetera y SIEMPRE como la primera vez.
Aunque seguramente nunca faltara la queja por la pieza que se le daño al carro, por culpa del hueco en tal avenida, seguido de 15 minutos jugando a recordar los huecos “coño e’ madres” en las calles, ¿haz visto el tremendo hueco en la avenida centenario?, sea cual sea la ciudad, tenga o no autopistas, los huecos siempre estarán allí para adornar nuestras aburridas mañanas.
Pero, en toda oficina tenemos varios turnos de trabajo y nunca podríamos dejar fuera el café de la tarde, ese guayoyo tan preciado en la hora del burro, llegados a este punto la conversación cambia un poquito la temática, pues no todos salen a comer muy lejos de la oficina, para evitarse el bendito problema de trafico vehicular de todos los días, sin embargo, algo que podría considerarse como deporte nacional, es la necesidad de quejarnos, y durante la tarde sencillamente conversamos (siempre en tono de queja) de los resultados de nuestra mañana, que seguramente fue bastante agitada por la reunión con el “desgraciao del jefe” o el “mardito del cliente que vino por tercera vez a preguntar lo mismo de siempre”.
Por si esto fuera poco, muchos también toman café al llegar a casa en la noche, mientras le brindan un resumen bastante detallado de toda la actividad diaria al resto de la familia, aquí es donde se mezclan todos los dilemas existenciales en todas las generaciones presentes, el niño se queja de la maestra que le castigo por decirle puta a la niña que se sienta en el pupitre de atrás, el padre se queja porque el jefe fue una ladilla hoy, la madre siempre estará molesta con alguna “compañera” de trabajo, ¿y la abuelita?, “arrecha porque el marico e chavez se encadeno toda la tarde y me jodió la hija del mariachi”.
Sin duda que rica es la vida cuando al menos por unos minutos al día, podemos conversar y compartir un detalle que hace de cada día algo especial, así sea solo para quejarnos.
Saludos
Icaro.